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"¿Con cuántos como Facundo y Consuegra nos encontramos diariamente, esos que no quieren apoyar procesos culturales o de desarrollo porque, sencillamente, no los entienden?" |
El espacio
televisivo humorístico “Vivir del Cuento” puso el dardo en el centro con en su emisión
del lunes 20 de agosto, cuando ilustró, mediante ficticios funcionarios públicos,
la ineptitud de algunos que si desempañan responsabilidades de rigor: Los compañeros
Consuegra y el archiconocido Facundo, encarnaron a quienes desde sus puestos no
escuchan, al contrario, lo entorpecen todo. Creen que un cargo trae adjunto el
don de la sabiduría plena, liderazgo o cultura de diálogo, herramientas necesarias
en los momentos actuales.
Se
acerca el aniversario 500 de la Villa de La Habana y los vecinos de la
comunidad donde vive Pánfilo, como proyecto de desarrollo local propusieron
realizar un taller de manualidades, esto se convertiría en fuente de empleo
para amas de casa y por supuesto, dignificaría el territorio. A Facundo, el
dirigente que supuestamente representa al barrio, no le pareció bien la idea. A
su juicio era mejor una caldosa y algún sencillo juego en la comunidad.
Proponía una “pantalla” que mostrara un supuesto funcionamiento y unidad entre
los vecinos. Estos insistieron en su plan inicial, creían que era una buena
idea y algo que perduraría. Pánfilo mostró el periódico con la información
sobre proyectos de desarrollo locales y ante la negativa de Facundo preguntó
dudoso, que si todo lo que salía en la prensa era verdad. Facundo al sentirse
aludido sacó al ardid burocrático debajo de la manga: Tengo que consultar eso
con mis superiores –dijo-. Es cuando entra en escena el compañero “Consuegra”.
En casa de Facundo (ambos dirigentes) traman como hacer agua la idea de los
vecinos, porque era demasiado trabajo.
En
cuántas oficinas pasara algo parecido. La insensatez y la falta de visión, de
esos que creen que algo es malo o no tiene importancia porque lo valoran desde
su perspectiva personal, los vuelve incapaces de entender la voluntad de las
masas a las que representan. A casa de Pánfilo llegaron Consuegra y Facundo
luego de acordar la aplastante acción que cometerían. Ya todos trabajaban
entusiasmados, de pronto, el improvisado dirigente (Consuegra) empezó su
verborrea con lenguaje completamente técnico, creando tal barrera en la
comunicación que nadie, a no ser él, supo lo que dijo. Y, por supuesto,
Facundo, siempre de acuerdo con “su jefe”.
Tiempo
después al saberse que Consuegra había sido demovido de su cargo ya que sus
métodos no se ajustaban a los momentos actuales en los que se necesita
transformación en el discurso y la acción, se retomó la idea que, Facundo, esta
vez dijo apoyar a ultranza. ¿Con cuántos como Facundo y Consuegra nos encontramos
diariamente, esos que no quieren apoyar procesos culturales o de desarrollo
porque, sencillamente, no los entienden? Con diversas acciones se defiende y se
representa la nación.
El país
no avanza solo con la agricultura, la zafra y menos, la feria del pueblo (en la
que se expenden caros alimentos). A la gente también le hace falta inyectar su
espíritu, disfrutar de recreaciones que no sean las que abundan: el binomio de
música que viola la estética, el gusto y la política musical establecida junto
a la cerveza, que nunca falta porque se necesita ingresar a la economía. Si
desde las cuadras crece el país, como versa la canción, entonces ¿por qué no
atender y apoyar buenas ideas y proyectos desde el barrio o el municipio que
pueda beneficiar a muchos?
Realmente,
las acciones de personajes valientemente denunciados en el programa más seguido
de la televisión cubana, abundan. Las propuestas realizadas deben de tomarse en
cuenta, que los dirigentes se adapten a los tiempos, a los cambios como lo
exige el momento histórico, y si no que la misma dirección del país, esa que
exige hoy, a la vez que demuestra un cambio en la mentalidad y de la manera de hacer, los libere de sus
cargos, en los que se creen intocables, para no entorpezcan, desde los
territorios, el desarrollo de la nación.