| "Aunque disfruto las nuevas tradiciones, extraño darle la vuelta al puerco en púa con la familia reunida, conversando, riéndose y tomándose un trago de ron o una cerveza". |
Por Alfredo Rafael Ballesteros Alfonso
El último día del 2012
levanté el teléfono. Llamé a algunas personas para desearles felicidades en el
año venidero. Al hablar con un amigo, después de saludarnos y preguntarme por
mi familia, me dijo alegremente -¡Es tu primer fin de año en La Habana! Me hizo
recordar el terruño. Luego reflexioné sobre lo vivido estos cuatro meses en La
Habana. Muchas son las acciones que los capitalinos realizan tradicionalmente
cada fin de año.
Para espantar las
adversidades que tuvieron en el año que termina se reúne la familia y a las 12
de la noche rompe un vaso o una copa el integrante que más juventud acumulada
tenga. También se hace un muñeco con ropa vieja y un sombrero, lo rellenan de
paja, le ponen un cartel con el número del año y se le da candela. Lanzan agua
como símbolo de limpieza desde balcones y portales. Comen 12 uvas, se hace
silencio y piden un deseo por cada campanada que da el reloj. Le dan la vuelta a la manzana con una maleta
de rueditas, para que facilite viajes al
exterior. ¡AH!, pero si la vuelta se realiza con un maletín, el viaje será para
las provincias orientales.
En La Habana no falta el
plato tradicional del cubano: carne de cerdo asada, congrí y yuca con mojo.
Algunos prefieren un dulce casero como postre.
Aunque disfruto las nuevas tradiciones,
extraño darle la vuelta al puerco en púa con la familia reunida, conversando,
riéndose y tomándose un trago de ron o una cerveza. Allá en Contramaestre o en
Matías, Tercer Frente sale humo de las casas. Se respira alegría.
Sin dudas, el fin de año es
una fecha propicia para la reunión familiar. En Cuba muchos viajan de Oriente a
Occidente para el reencuentro. El 31 de diciembre de 2013 me iré a Matías en
las Serranías santiagueras. Allí, junto a la familia reunida daré vuelta a la
púa y esperaré el año nuevo.